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¿Debemos de preocuparnos por la falta de apetito sexual?

El sexo de una pareja no siempre es idílico, por eso debemos de saber afrontar la falta de apetito sexual ¡conoce como debes abordarlo!

Nunca podemos saber cuánto realmente lo hacen nuestras parejas amigas porque en estos temas siempre solemos decir algunas mentiras piadosas. Por pudor y vergüenza, solemos exagerar para más la frecuencia con las que mantenemos relaciones sexuales. Más allá de todo eso, es importante entender que cada persona tiene sus necesidades sexuales que pueden ser distintas a las nuestras y que, además, se encuentran determinadas por factores biológicos, como por ejemplo, por la cantidad de testosterona con la que se cuenta, la forma de vida, entre otros.

Por lo tanto, no se debe hablar de una frecuencia normal del sexo, porque estaríamos diciendo que existiría una anormalidad y eso es falso. Lo que sí hay son necesidades diferentes, que muchas veces no coinciden. Aunque tratemos de evitarlo, es muy normal que el paso de los años provoque una caída en el ritmo sexual de las parejas, será un trabajo de ambos buscar el equilibrio que a los dos les sirva. Tienen que saber que aunque el sexo ya no tenga la misma frecuencia de antes, hay que pensar en la fórmula calidad en lugar de cantidad. Debe ser un encuentro placentero. ¿Qué hacer si vemos que nuestra frecuencia sexual disminuye?

  • Averigua las causas.  Es importante detectar por qué baja nuestro deseo sexual o el de nuestra pareja, puede ser por exceso de trabajo o existir alguna razón más profunda que hable de una crisis de la pareja que requiere de ayuda profesional.
  • Mantén una comunicación fluida con la pareja.  Charlar con nuestra pareja, sin reproches ni prejuicios y, sobre todo, sin culpar al otro de un tema que corresponde a los dos. Siempre hay tomar en cuenta que pueden existir necesidades sexuales diferentes, la pareja debe aprender a consensuar.
  • Evitar las comparaciones. Tal vez hablamos con amigas que nos cuentan sobre sus frecuencia,  no tomes ese dato como referencia y evita caer en comparaciones porque sólo conspira contra nuestra felicidad.

Las causas del bajo apetito sexual

Muchas veces sufrimos el reclamo por parte de nuestra pareja sobre que “nunca tenemos ganas de hacerlo”, pero ¿Qué es lo que nos pasa? ¿Cómo podemos hacer para recuperarlo? La respuesta la tenemos. Es importante entender que el por qué disminuye el deseo sexual puede ser por problemas orgánicos o psicológicos. Si el problema se origina en lo físico puede ser por:

  1. Desbalances hormonales. Estos desbalances pueden afectar a la mujer, aún antes de la menopausia.
  2. Embarazo. Después del embarazo, también puede haber cambios en el apetito sexual, particularmente durante el período de lactancia.
  3. Problemas de Tiroides. Es otro factor que altera el deseo sexual.
  4. Drogas y/o alcohol. Producen un efecto nocivo que usados frecuentemente, u ocasionalmente en grandes cantidades, son inhibidores de deseo sexual.
  5. Fármacos. Son varios los fármacos que afectan tanto el deseo sexual como el orgasmo femenino. Algunos de éstos son ciertos medicamentos para la depresión, la ansiedad, y el colesterol (los fibratos) así como los betabloqueantes, antihipertensivos, y los diuréticos, entre otros. La verdad es que no todos los médicos, por variadas razones, le avisan a sus pacientes sobre posibles consecuencias sexuales que un medicamento podría tener, así que asume responsabilidad por esto y ¡pregunta!

Pero si el origen es psicológico:

  1. Enseñanzas sobre la sexualidad negativa y moralistas. En aquellas mujeres que tienen deseo sexual inhibido primario, es muy común que las enseñanzas sobre la sexualidad hayan sido muy negativas y moralistas. Si no nos damos permiso para pensar en el sexo, para tener y disfrutar de nuestras fantasías sexuales, no vamos a tener deseo sexual.
  2. Miedo a perder el control. Muchas mujeres temen a las consecuencias de disfrutar plenamente de su sexualidad. Piensan, en algún nivel de conciencia, que se convertirán en personas inmorales o insaciables.
  3. Miedo al embarazo. El no estar utilizando un método anticonceptivo seguro y confiable resulta para muchas en incomodidad y ansiedad, afectando directamente su deseo sexual.
  4. Preocupaciones por la imagen corporal y la vejez. El no sentirte cómoda con tu figura o aspecto físico puede causarte inhibición sexual, al querer evitar una situación de exposición del cuerpo.
  5. Falta de atracción de su pareja. Si tu pareja no tiene buena higiene, tiene mal aliento, o no se esfuerza por verse atractiva, es muy posible que este punto entre en juego para sabotear tu deseo sexual.
  6. Sentimientos de vulnerabilidad emocional. El acto sexual en pareja debe darse dentro de un contexto de seguridad emocional firme. Si no sientes esa comodidad y confianza con tu pareja, es posible que tu vulnerabilidad emocional te esté afectando.
  7. Depresión. Mientras algunos antidepresivos disminuyen la libido, el cuadro depresivo en sí mismo también reduce el interés sexual.

  1. Cambios en el estilo de vida. Cualquier cambio drástico en el estilo de vida de una pareja (matrimonio, nuevo trabajo, mudanzas, hijos) puede traer cambios en el deseo sexual expresado, lo que en muchas ocasiones vuelve a su normalidad a medida que vayan adaptándose a las innovaciones.
  2. Conflictos matrimoniales. Si la relación sentimental no está funcionando bien fuera de la cama, tampoco podrá funcionar bien en la intimidad. Problemas de comunicación, falta de afecto no asociada con el sexo, y falta de tiempo para compartir en pareja afectan fuertemente la motivación para intimar físicamente.
  3. Reacciones desagradables durante el sexo. Existen personas que no disfrutan de una actividad sexual en específico (por ejemplo, el sexo oral) y que como consecuencia de esa aversión, disminuyen su apetito sexual en general. Bajo este renglón también se incluyen pasadas experiencias traumáticas o de abuso sexual que pueden estar afectando el deseo sexual.
  4. Ética de trabajo. ¿Eres una persona muy trabajadora, organizada y orientada a los logros? De ser el caso, esto podría traer consecuencias negativas a tu deseo sexual. Recuerda que el sexo es juego, diversión, relajación, placer… y seguramente no caiga entre las prioridades de tu lista de “Cosas para hacer hoy”.

Cómo recuperar las ganas de tener sexo con tu pareja

Ahora es el momento de saber cómo podemos recuperar las ganas de tener sexo, de poder disfrutar de un momento con nuestra pareja:

  • Primero es importante que reconozcas que te está pasando. Es difícil aceptarlo porque no es que desapareció el deseo, sino que disminuyó. Esto hace que muchas pensemos que el problema no existe.
  • Una vez que lo aceptes, recuerda que recuperarlo es más fácil de lo que nos imaginamos.

  • La verdad es que cada caso, de acuerdo con su causa, será distinto. Evidentemente no se trata un deseo sexual inhibido por causas orgánicas, de la misma manera que se trataría uno que existe como consecuencia de traumas psicológicos. Lo que sí debes hacer, independientemente de la raíz del problema, es no restarle importancia al impacto negativo que el bajo apetito sexual puede tener en tu relación de pareja. Recuerda que es un problema muy manejable cuando se trabaja de la mano de un Sexólogo o Psicólogo Clínico que se especialice en el área de la sexualidad.

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