emocion

Vivir en el presente

El multitasking, que durante un tiempo pareció ser una gran virtud, hoy se ha vuelto en nuestra contra. Te dejamos algunas ideas para vivir cada momento presente y sentirte mejor.

Contestamos un whatsapp mientras bañamos a los niños. Ponemos la cafetera, encendemos el horno y sacamos la ropa de la lavadora mientras pedimos cita para el dentista. Salimos a caminar pero pensando en la lista del súper, y a la vuelta -ya que estamos-, hacemos llamadas pendientes. Estamos aquí, estamos allí, y no estamos en ningún lado. Nuestro cerebro no es multitasking. El multitasking es nuestro entorno que no para de lanzarnos estímulos y generar nuevas obligaciones o necesidades.

En nuestro afán por adaptarnos, nos llenamos de tareas pendientes, nos estresamos y perdemos nuestro eje o paz mental. Somos adictas a hacer esos “2×1” de la vida cotidiana. Pensamos siempre en “optimizar” el tiempo. Creemos que cuanto más ocupadas, mejor, más útiles. La idea de ser productiva, es agotadora. Por eso, es importante saber parar a tiempo. Mirar de frente nuestra ansiedad y ponernos límites.

Existen investigaciones que demuestran que hacer muchas cosas a la vez atenta contra nuestra creatividad y niveles de concentración. Claro, vivimos en un mundo donde cada vez hay más información: las redes, la tele, la radio, las revistas. Todo es inmediato, y todo está abierto 24 horas. Y así, sin querer queriendo, nos vamos desconectando de nuestro ser, de nuestras ganas, y dejamos de atender a lo que realmente necesita nuestro cuerpo. Porque estamos siempre haciendo algo. Esto se potencia si el trabajo -que antes se quedaba en el trabajo-, ahora nos acompaña en la palma de la mano hasta la cama.

No es casualidad que existan aplicaciones que nos recuerden que debemos tomar un vaso de agua, o respirar. Es parte de este mundo frenético en el que estamos sumidas. Prometemos que vamos a empezar, ya de una vez por todas, a disfrutar de las pequeñas cosas de la vida: un café, una película, una charla, una comida familiar, una quedada de amigas. Simple. Pero el día nunca llega. ¿Te suena?

¿Será que a veces nos llenamos de cosas para “Hacer” porque es más fácil que “Ser”? Sabemos cuál es el camino. Lo vemos. Pero a veces, la posibilidad de vivir mejor y con más tiempo libre, parece estar en una realidad paralela.

¿Cómo podemos empezar el cambio?

• Proponte estar en un lugar y una cosa cada vez. De lo contrario no estarás en ninguna parte. Y esos pendientes nos generan mucha ansiedad. Solo viviendo el momento presente podremos conectarnos con nosotras mismas.
• Entiende que muchas veces no puedes cambiar la realidad, pero sí cómo reaccionas a ella. Es un gran trabajo, pero merecerá la pena.
• Olvídate del móvil en algún momento del día: déjalo en el bolso, activa el modo avión, vete a hacer la compra y déjalo en casa. Verás que todo sigue bien aunque no estés conectada, no es necesario que estés siempre online y disponible. Esta idea produce una sensación de libertad, y te permitirá volver a conectar con lo que estés haciendo: el camino de casa al súper, los árboles que te encuentres en el camino, el aire enfriando tu cara… Atiende a esos pequeños estímulos y disfrútalos.
• Anota lo que tienes pendiente para que no sea una maraña de agobio en tu cabeza.
• Duerme bien, el sueño es salud. También puedes hacer actividades como coser, bordar, origami, pintar, tener una huerta. Hay quien dice que esta es otra forma de meditar. La mente se abstrae y sólo piensa en eso que está haciendo.
• Respira. Sólo dos minutos de respiración consciente y profunda al día, en cualquier momento, pueden ayudarte a desintoxicar el cuerpo y la mente, conectándote con el presente. Esto es esencial, por eso te vamos a proponer un sencillo ritual de mindfullness, para aprender a respirar, desconectar de todo y conectar contigo misma.

Ritual de mindfullness.

1. Pon la alarma del móvil para que suene a los dos minutos.
2. Nos sentamos cómodas, con la columna vertebral erguida. También lo podemos hacer tumbadas.
3. Cerramos los ojos. Si preferimos mantenerlos abiertos, debe ser centrándonos en un punto fijo.
4. Entrelazamos los dedos de las manos y los ponemos sobre el abdomen para sentir los movimientos de la respiración.
5. Tomamos conciencia de la respiración: cuando inhalamos profundo por nariz, el abdomen se expande. Cuando exhalamos suavemente el aire por boca, el abdomen se contrae.
6. Intentamos no pensar en nada más que en el aire que entra por nuestra nariz, hincha nuestro abdomen y sale por la boca.
7. A los dos minutos, cuando suene la alarma, habremos hecho un reseat y estaremos preparadas para continuar con nuestro día con más fuerza.

Es el momento de empezar a cuidar de ti misma. ¿Estás preparada?

Somos un staff de profesionales y periodistas que recopilan información útil para las mujeres: desde belleza, moda, salud, sexo, astrología, DIY, fitness y tutoriales. Somos mujeres, somos comunidad.

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar el servicio y mostrarte publicidad personalizadas basada en tu navegación. Si continúas navegando, aceptarás su uso. Más info o cambio de configuración aquí.

x